
Un decreto que redefine el futuro del hidrógeno en Andalucía
El Consejo de Ministros ha dado luz verde al Real Decreto 997/2025, una norma que promete cambiar el panorama energético español y que podría, en particular, modificar el mapa del hidrógeno verde en Andalucía. Tras la crisis eléctrica del pasado abril, el Gobierno ha decidido actuar con contundencia: reforzar la resiliencia del sistema eléctrico, impulsar el almacenamiento y acelerar la electrificación industrial. ¿Por qué este movimiento es crucial para Andalucía? Porque la región se ha propuesto liderar la producción de hidrógeno renovable en España y convertirse en un referente europeo.
Un marco regulatorio que marca un antes y un después El decreto no se limita a ajustes técnicos: establece una estrategia integral para garantizar la estabilidad del sistema y facilitar la integración de tecnologías limpias. Entre sus novedades más destacadas, se refuerza la supervisión del sistema eléctrico con mandatos claros a la CNMC y al operador Red Eléctrica, que deberán presentar informes periódicos y propuestas normativas para mejorar la respuesta ante oscilaciones de potencia y variaciones de tensión. Se trata de blindar la red frente a incidentes y garantizar un suministro seguro en un contexto de creciente electrificación.
Pero el verdadero salto cualitativo está en el impulso al almacenamiento energético. El decreto fija como objetivo alcanzar 22,5 GW de capacidad en 2030, priorizando la hibridación con plantas renovables y simplificando los trámites para su instalación. Incluso introduce exenciones en la evaluación ambiental para proyectos que se ubiquen en terrenos ya evaluados, reduciendo tiempos y costes. A esto se suma la definición clara de “potencia instalada” en instalaciones híbridas, una cuestión que hasta ahora generaba incertidumbre técnica y jurídica.
Otro punto clave es la repotenciación. El texto regula la renovación tecnológica de instalaciones para mejorar eficiencia y capacidad, y anuncia la elaboración de una hoja de ruta nacional en nueve meses, con medidas regulatorias y financieras para acelerar este proceso. Además, se facilita la innovación mediante autorizaciones simplificadas para plataformas de I+D+i, permitiendo conectar y desconectar prototipos sin repetir trámites.
Por último, el decreto aborda uno de los grandes cuellos de botella: los plazos para la conexión a la red. A partir de ahora, las distribuidoras deberán cumplir tiempos máximos que oscilan entre cinco y ochenta días, según la complejidad de la obra. Una medida que puede marcar la diferencia para proyectos industriales y electrolizadores que necesitan energía renovable de forma inmediata.
¿Por qué es una oportunidad para Andalucía?
La comunidad andaluza ha identificado en su Informe “Clima empresarial del H2 en Andalucía” retos como la falta de infraestructura eléctrica adaptada y la lentitud administrativa para obtener permisos. Este decreto ataca directamente esos problemas. Con una red más robusta, plazos reducidos y facilidades para integrar almacenamiento, Andalucía podrá acelerar la puesta en marcha de sus proyectos estratégicos, desde los valles del hidrógeno hasta las plantas industriales que buscan descarbonizarse.
Además, la simplificación normativa y la seguridad jurídica que aporta el decreto son un atractivo para la inversión. La regulación clara de autorizaciones, la hoja de ruta nacional para repotenciación y los mecanismos para evitar la especulación en permisos crean un entorno más atractivo para empresas y fondos internacionales.
Impacto en los objetivos de la hoja de ruta andaluza
Tres objetivos estratégicos se ven especialmente reforzados:
- Adaptación de infraestructuras industriales: gracias a la agilización de trámites y la repotenciación regulada.
- Eficiencia y sostenibilidad de recursos: con el impulso al almacenamiento y la garantía de conexión rápida a la red.
- Atracción de inversión: mediante seguridad jurídica y planificación nacional alineada con los compromisos europeos.
En otras palabras, el decreto potencia y complementa la hoja de ruta andaluza, creando las condiciones para que los planes se conviertan en proyectos ejecutados.
Una reflexión necesaria
Andalucía tiene los ingredientes para liderar la transición energética: sol, viento, tejido industrial, talento y proyectos en marcha. Pero el éxito dependerá de algo más: convertir planes en realidades. El nuevo decreto es una palanca, no una garantía. La pregunta es: ¿estamos preparados para aprovecharla?
Invitamos a nuestros lectores —empresas, investigadores, administraciones y ciudadanos—a participar en este debate. ¿Qué oportunidades ves para tu sector? ¿Qué barreras debemos derribar juntos? Comparte tu opinión y forma parte del futuro del hidrógeno verde en Andalucía.
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Escrito por Juan Zurbarán, colaborador del Clúster Andaluz del Hidrógeno. https://www.linkedin.com/in
Fuente:
- Real Decreto 997/2025 (https://www.boe.es/eli/es/rd/2025/11/05/997/dof/spa/pdf)
- Hoja de Ruta del hidrógeno verde en Andalucía
- Informe Clima Empresarial del H2 en Andalucía

Alemania impulsa su estrategia internacional del hidrógeno con una directriz revisada ¿Lecciones para España?
El gobierno alemán ha dado un paso relevante en su política energética con la publicación de la versión revisada de la Directriz de apoyo para proyectos internacionales de hidrógeno (Förderrichtlinie für internationale Wasserstoffprojekte), en el marco de la estrategia nacional del hidrógeno. Este ajuste no es meramente técnico: detrás subyace una apuesta clara por asegurar suministros renovables fiables, fortalecer capacidades tecnológicas nacionales y consolidar rutas de importación estructuradas hacia Alemania. Para los especialistas del sector en España, este movimiento es un mensaje potente: la transición no admite vacíos estratégicos.
Alemania está sincronizando su sistema de engranajes para sacar adelante su estrategia nacional. Aunque son el Ministerio de Economía y Energía y el Ministerio Federal de Investigación, Tecnología y Espacio los que promueven esta versión revisada, el proceso de adopción de esta directriz requiere intervención jurídica rigurosa para garantizar su compatibilidad con la normativa europea de ayudas de Estado, con los criterios de la UE sobre competencia y con los requisitos legales en materia de subvenciones. Integrar al Ministerio de Justicia en el proceso asegura que la normativa tenga el blindaje legal necesario para resistir recursos o revisiones a nivel europeo. El carácter de ayuda estatal y la envergadura del gasto exigen que cada mecanismo esté jurídicamente defendible y técnicamente bien calibrado antes de su implementación.
Según la publicación oficial del Ministerio de Economía y Energía, los principales cambios e instrumentos que introduce la directriz revisada son:
- La acción se enfoca en países fuera del Espacio Económico Europeo (EEE) y Suiza. La directriz financia a empresas alemanas proyectos de producción de hidrógeno renovable y derivados en esos territorios.
- El plazo para presentar esquemas de proyectos vence el 18 de diciembre de 2025.
- La vigencia de la directriz se extiende hasta el 31 de diciembre de 2028.
- En esta versión revisada:
- Se mantiene el apoyo al establecimiento de plantas industriales de producción de hidrógeno renovable y derivados (electrolizadores, plantas de síntesis, etc.).
- Se incorporan explícitamente análisis científicos y estudios preparatorios / de viabilidad como elementos subvencionables, incluso dentro del módulo de producción. Esto amplía el ámbito tradicionalmente más técnico hacia fase preliminar.
- Infraestructura de transporte y almacenamiento ya no se considera un foco independiente: sólo se apoya cuando va ligada a un proyecto de producción.
- La directriz se estructura en dos módulos:
Módulo 1 (Economía): inversiones industriales y producción de H₂, derivados, con apoyo parcial de costes de inversión.
Módulo 2 (Ciencia e Investigación): apoya investigaciones, estudios, capacitación y medidas de acompañamiento vinculadas a los proyectos del módulo 1.
- Las ayudas se otorgan en forma de subvenciones no reembolsables para los costes del proyecto elegibles (materia prima, equipos, componentes, etc.).
- Para ser beneficiarias, las empresas deben asumir una cofinanciación mínima: en muchos casos deberán aportar al menos el 50 % de los costes admisibles, salvo excepciones justificadas.
- Los criterios de adjudicación valoran:
– El grado de innovación y escalabilidad del proyecto.
– La participación tecnológica alemana.
– La contribución a la creación de rutas de importación fiables.
– La sostenibilidad —tanto ambiental como social— del proyecto en el país de ejecución.
– El efecto en la reducción de emisiones y la diversificación de proveedores.
- La administración del programa estará bajo el Projektträger Jülich (PtJ), que actuará como entidad gestora para los dos módulos.
- La directriz se enmarca explícitamente como seguimiento de la actualización de la Estrategia Nacional del Hidrógeno y tiene como complemento la “Importstrategie” alemana (julio 2024).
- Ejemplos de proyectos previos citados (en convocatorias anteriores) incluyen iniciativas en Namibia (Oshivela) y Serbia (HyDSerbia).
- Se prevé apoyo de hasta 30 millones de euros en subvención por proyecto industrial de módulo 1.
- El programa se conecta con el Green Hydrogen Fund (EIB) para cofinanciar grandes iniciativas que alimenten infraestructuras europeas.
- El programa también se apoya en alianzas bilaterales: las Asociaciones Clima-Energía (Klima- und Energiepartnerschaften, KEP) buscan consolidar relaciones estratégicas en países exportadores, acelerar entendimiento regulatorio y atraer inversiones.

Este movimiento alemán refuerza tres mensajes clave, también para España:
- Los plazos importan. Alemania ya ha definido fechas límite para presentar esquemas de proyecto (diciembre 2025) y ha estructurado un calendario multianual hasta 2028. No basta con fijar objetivos nacionales ambiciosos; es imprescindible convocar mecanismos concretos con plazos, criterios y líneas de ayuda específicas para atraer proyectos maduros.
- El riesgo regulatorio jurídico es real. Al ejecutar este tipo de programas con fuerte componente de subvenciones internacionales, Alemania involucra el ministerio de justicia o desarrollo normativo robusto para que los mecanismos sean sostenibles frente a litigios europeos u objeciones. España debe aprender esta lección.
- La importación como eje estratégico. Alemania reconoce que buena parte de su hidrógeno requerirá ser importado. Esta directriz busca diseñar rutas seguras, diversificadas y tecnológicamente integradas. España está en posición privilegiada para aportar como exportador o nodo logístico para Europa, considerando aquí el posible acceso a Europa de hidrógeno desde la región norte de África a través de España.
La directriz revisada del ministerio alemán no solo refuerza su estrategia energética, sino que traza un mapa de cómo debe construirse una política de hidrógeno creíble a escala internacional. Para España, el reto no es si queremos ser parte del mapa del hidrógeno europeo, sino qué pasos concretos damos ya para asegurarnos un asiento con peso en él.
Escrito por Juan Zurbarán, colaborador del Clúster Andaluz del Hidrógeno. https://www.linkedin.com/in
Fuente:
- Ministerio Federal de Economía
- umweltpakt.bayern.de
- https://www.bundeswirtschaftsministerium.de/Redaktion/DE/Wasserstoff/Foerderung-International-Beispiele/einreichung-projektvorschlaege-novellierte-foerderrichtlinie-fuer-internationale-wasserstoffprojekte-im-rahmen-der-fortgeschriebenen-wasserstoffstrategie.html
- https://www.bundesanzeiger.de/pub/publication/FHnkLLHNN8j965oizjx/content/FHnkLLHNN8j965oizjx/BAnz%20AT%2015.11.2024%20B1.pdf?inline
- https://www.ptj.de/projektfoerderung/internationale-wasserstoffprojekte-bmwk-modul-1
- https://www.ptj.de/foerdermoeglichkeiten/internationale-wasserstoffprojekte-modul2

Los retos tecnológicos que marcarán el futuro del hidrógeno renovable en Europa
Europa está, en general, viviendo unos días donde el discurso político sobre el hidrógeno verde se está reorientando. En concreto en Alemania, este discurso cambió con la nueva coalición en el poder, donde la actual ministra federal alemana de Economía y Energía, Katherina Reiche, quien fuera desde 2020 al 2025 presidenta del Consejo Nacional del Hidrógeno de Alemania dejó la senda verde para pasarse a la azul y a la de las centrales térmicas, incluso retomando el asunto de las nucleares en tierras germanas.
Aun así, el Consejo donde realizaba sus funciones de sigue, menos mal, realizando sus tareas y el pasado 3 de julio de 2025 publicó un documento estratégico sobre los retos de investigación y desarrollo (I+D) que aún deben superarse en los distintos caminos de suministro de hidrógeno renovable y bajo en carbono.
El informe visualiza las diferentes vías de provisión para el hidrógeno renovable y con poco carbono y sus derivados, clasificados según la madurez tecnológica, TRL (Technology Readiness Level) que, aunque ya cuentan con avances significativos, todavía no han alcanzado la madurez industrial necesaria para un despliegue a gran escala.
Además, se considera toda la cadena de valor del hidrógeno, desde la producción hasta el transporte, el almacenamiento, la conversión en derivados y la seguridad en su manipulación.
Pasamos ahora a ver qué dice el informe. Lo primero, las principales vías de provisión identificadas como “críticas” por el Consejo son:
- Captura directa de aire para la obtención de CO₂ renovable
- Plasmólisis
- LOHC (hidrógeno en portadores líquidos orgánicos)
- Fischer-Tropsch a partir de CO₂ no fósil
- Amoníaco como vector energético
- Hidrógeno líquido (licuefacción, transporte marítimo, regasificación)
- Electrolizadores de nueva generación
- Reformado con vapor + CCS (SMR+CCS)
- Seguridad del hidrógeno (transversal)
1. Captura directa de CO₂ en aire (DAC) – TRL < 6
La captura directa de aire es todavía una tecnología incipiente: apenas existen plantas piloto, con altos costes operativos y un consumo energético muy elevado. A corto plazo, los esfuerzos se centran en desarrollar materiales de absorción y adsorción más selectivos y duraderos, así como en mejorar la eficiencia de los sistemas de ventilación y regeneración. A largo plazo, el reto pasa por explorar enfoques innovadores como la electro-adsorción o el carbonate looping, capaces de aumentar la escalabilidad y reducir costes. El horizonte temporal para que la DAC tenga un impacto real en la economía del hidrógeno no se sitúa antes de 2030. Más información al respecto en la web de IEA Greenhouse Gas R&D Programme (https://ieaghg.org)
2. Plasmólisis – TRL < 6
La plasmólisis consiste en usar descargas de plasma a alta temperatura para descomponer el agua o hidrocarburos en sus componentes básicos, liberando hidrógeno de manera rápida y sin necesidad de catalizadores. Sus ventajas principales son la alta eficiencia energética, la posibilidad de usar distintas materias primas (agua, biogás, residuos orgánicos) y la reducción de emisiones contaminantes en comparación con métodos convencionales.
Esta tecnología se encuentra todavía en fase experimental con proyectos piloto en marcha, como Plenesys en Francia o NexPlas y Graforce en Alemania. En el corto plazo, la prioridad es escalar estas tecnologías y encontrar aplicaciones seguras y económicas para el carbono sólido generado, evitando que se convierta en un residuo problemático. A más largo plazo, se espera mejorar la estabilidad de los procesos e incorporar variantes de plasma no térmico que reduzcan la intensidad energética. Su horizonte es claramente de medio a largo plazo, con potencial para complementar la producción de hidrógeno renovable en escenarios de transición.
3. LOHC (hidrógeno en portadores líquidos orgánicos) – TLR < 6
Los portadores líquidos orgánicos (LOHC) ofrecen una opción logística atractiva para transportar hidrógeno como si se tratara de un combustible convencional, pero la tecnología aún carece de grandes instalaciones de deshidrogenación. En el corto plazo, la atención está en reducir la toxicidad y el coste de los portadores, así como en incrementar su contenido de hidrógeno por unidad de volumen. A largo plazo, el desarrollo de portadores sostenibles basados en biomasa y la mejora de la eficiencia energética en el proceso de liberación serán determinantes. Se prevé que estas soluciones puedan alcanzar un grado de madurez industrial en la próxima década.
4. Fischer-Tropsch con CO₂ renovable – TRL < 6
La síntesis Fischer-Tropsch es un proceso histórico en la producción de combustibles líquidos, pero su adaptación a fuentes de CO₂ renovable está aún en fase piloto. A corto plazo, los avances se concentran en catalizadores más duraderos y en el diseño de reactores para escalas medianas, capaces de manejar impurezas en el CO₂. A largo plazo, el reto está en escalar plantas completas y en integrar la tecnología en refinerías existentes, optimizando subproductos y procesos asociados. Su horizonte temporal apunta a una adopción industrial a más de cinco años vista, como complemento a la producción de combustibles sintéticos.
5. Amoníaco como vector energético – TRL < 7
El amoníaco es un vector energético bien conocido en la industria química, pero su uso en energía, ya sea como combustible directo o como portador de hidrógeno, presenta importantes desafíos. En el corto plazo, el foco está en mejorar la seguridad en la manipulación, desarrollar catalizadores más eficientes para el cracking y optimizar motores y sistemas logísticos para reducir emisiones contaminantes. A largo plazo, será clave avanzar en catalizadores de baja temperatura que permitan reducir el consumo energético del proceso. El horizonte prevé una expansión gradual en aplicaciones marítimas e industriales, especialmente en el transporte internacional de energía.
6. Hidrógeno líquido (licuefacción, transporte y regasificación) – TRL < 7
El hidrógeno líquido se perfila como una de las opciones más viables para el comercio internacional, con primeras experiencias entre Australia y Japón. Sin embargo, los procesos de licuefacción y regasificación aún deben optimizarse para reducir costes y mejorar la eficiencia. A corto plazo, se busca mejorar compresores, turbinas y tanques criogénicos, reduciendo las pérdidas por evaporación. A largo plazo, el reto está en la optimización energética integral de la cadena logística. Su horizonte apunta a un despliegue más amplio en la segunda mitad de la década, ligado al crecimiento del comercio global de hidrógeno.
7. Electrolizadores de nueva generación – TRL < 7
Los electrolizadores son la pieza central del hidrógeno renovable, pero cada tecnología enfrenta retos propios. En el caso de la PEM, se busca reducir la dependencia de metales críticos como el iridio y aumentar la durabilidad de las membranas. La HTEL destaca por su eficiencia, aunque con problemas de estabilidad y gestión térmica, mientras que la AEM ofrece menores costes potenciales, pero aún está en fase inicial sin referencias industriales. A corto plazo, el foco está en escalar y reducir costes de fabricación, mientras que a largo plazo la prioridad será consolidar nuevas generaciones libres de metales preciosos y materiales PFAS. Su horizonte está directamente ligado al despliegue industrial del hidrógeno verde en esta década.

8. Reformado con vapor de metano + CCS
El reformado de metano con vapor (SMR) sigue siendo la principal fuente de hidrógeno a nivel mundial, pero su huella climática obliga a integrarlo con captura y almacenamiento de carbono (CCS). Aunque existen experiencias de captura en procesos asociados, la captura de más del 90% de CO₂ en operación continua no se ha demostrado a gran escala. A corto plazo, la prioridad es acumular experiencia en plantas en operación real y optimizar la combinación de procesos. A largo plazo, la meta es convertirlo en una opción viable como tecnología puente hacia el hidrógeno renovable. Su horizonte depende de la velocidad con que se despliegue CCS en Europa.
9. Seguridad del hidrógeno
El despliegue masivo del hidrógeno exige reforzar la seguridad en transporte, almacenamiento y uso. En el corto plazo, los esfuerzos se centran en el desarrollo de materiales resistentes a la fragilización, en la creación de estándares de certificación y en la mejora de la instrumentación de detección. A largo plazo, será necesario profundizar en la seguridad del almacenamiento geológico y en la integración de sistemas a gran escala. La seguridad se presenta, por tanto, como un desafío transversal cuyo horizonte es permanente: acompañará todo el ciclo de expansión del hidrógeno renovable.
El mensaje es claro: el hidrógeno renovable será un pilar de la transición energética, pero solo si se acelera la innovación tecnológica, lo que nos sugiere algunas preguntas ¿Sabrá Europa invertir lo suficiente en innovación para transformar el hidrógeno en una realidad industrial? ¿Podremos, al igual que ocurrió con el desarrollo de la vacuna para el virus del corona, alinear los esfuerzos de manera conjunta para alcanzar antes soluciones efectivas? ¿Sabremos proteger a las industrias pioneras en aceptación de esta tecnología para que no pierdan competitividad por el camino?
Escrito por Juan Zurbarán, colaborador del Clúster Andaluz del Hidrógeno. https://www.linkedin.com/in
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CISAF: El nuevo marco europeo que puede acelerar el despegue del hidrógeno renovable en España
El pasado 25 de junio de 2025, la Comisión Europea aprobó el Clean Deal State Aid Framework (CISAF), el nuevo marco normativo que regulará la concesión de ayudas estatales en sectores clave para la transición energética y la descarbonización industrial. Este instrumento sustituye al Marco Temporal de Crisis y Transición y estará vigente hasta el 31 de diciembre de 2030.
El CISAF nace en respuesta a un escenario marcado por la urgencia climática, la competencia internacional en tecnologías limpias, la necesidad de reforzar la autonomía estratégica europea y los riesgos de deslocalización industrial. En este contexto, la Comisión reconoce que la inversión privada, por sí sola, no es suficiente para alcanzar los objetivos de neutralidad climática, especialmente en sectores como el hidrógeno renovable, donde persisten barreras económicas y tecnológicas.
El CISAF introduce pues un enfoque más flexible para que los Estados miembros puedan otorgar ayudas a proyectos de energías renovables, descarbonización industrial, fabricación de tecnologías limpias y economía circular, siempre bajo los principios de:
- Efecto incentivador: La ayuda debe inducir una inversión que, sin apoyo público, no se realizaría o se llevaría a cabo en menor escala o con menor ambición tecnológica.
- Minimización de distorsiones: La ayuda no debe alterar indebidamente la competencia ni las condiciones del mercado interior de la UE.
- Proporcionalidad y eficiencia: La cuantía de las ayudas debe limitarse al mínimo necesario y basarse en costes adicionales o diferenciales respecto a soluciones convencionales.
El marco contempla diversas formas de ayuda: subvenciones directas, incentivos fiscales, préstamos, garantías, o inversiones en capital, adaptadas al tipo de proyecto, su tamaño y su ubicación.
Aunque España reúne condiciones estratégicas para convertirse en un actor relevante en el ámbito del hidrógeno renovable, el desarrollo a escala industrial del hidrógeno verde sigue condicionado por:
- Elevados costes de producción, principalmente por el CAPEX de los electrolizadores, aunque estos se han reducido de unos años acá.
- Estrado de un mercado no consolidado y señales de demanda claras.
- Incertidumbres regulatorias y dificultades en la financiación de proyectos a gran escala.
Estos condicionantes actuales suponen que muchos inversores se lo piensen antes de invertir el capital privado en un proyecto de esta índole, el CISAF se configura como una herramienta clave para abordar estas barreras, en las siguientes dimensiones:
1. Aceleración de inversiones en electrolizadores y generación asociada
El CISAF permite que los países articulen regímenes de ayudas para el despliegue de capacidades de electrólisis, vinculados al uso de electricidad renovable, bajo condiciones simplificadas y con procedimientos más ágiles. Esto es crítico para proyectos integrados de producción de hidrógeno verde, tanto en hubs industriales como en regiones con alto recurso renovable.
Además, el marco facilita que las ayudas cubran los costes diferenciales frente a alternativas fósiles, permitiendo una reducción progresiva de la brecha de competitividad del hidrógeno renovable.
2. Fomento de la demanda industrial e integración sectorial
El CISAF contempla ayudas para consumidores electrointensivos que inviertan en descarbonización y eficiencia energética. Esto abre la puerta a mecanismos que incentiven la adopción de hidrógeno verde en sectores ya conocidos como: refino y química pesada, siderurgia y metalurgia, fertilizantes y transporte pesado y marítimo.
La articulación de contratos bilaterales (PPA para hidrógeno), esquemas de subastas o mecanismos de garantía de origen son determinantes para consolidar la demanda y dar viabilidad financiera a los proyectos. Desde el CISAF se facilitan los procesos asociados a estos mecanismos para el arranque de la economía del hidrógeno.
3. Reforzamiento de la cadena de valor industrial
El CISAF permite a los Estados miembros apoyar la fabricación nacional de tecnologías críticas, como:
- Electrolizadores de diversas tipologías (PEM, alcalinos, SOEC)
- Sistemas de compresión, almacenamiento y transporte
- Componentes asociados (pilas, materiales avanzados)
España podrá diseñar esquemas de ayuda diferenciados en función del tamaño de las empresas y la ubicación geográfica, alineados con los objetivos de autonomía estratégica y resiliencia industrial definidos en el Reglamento de la Industria de Cero Emisiones Netas.
4. Despliegue territorial equilibrado y cohesión
El CISAF establece mayores intensidades de ayuda para proyectos ubicados en zonas asistidas o menos favorecidas, lo que puede potenciar la implantación de infraestructuras de hidrógeno en regiones de transición justa (e.g., áreas afectadas por el cierre de térmicas), zonas rurales con recursos renovables excedentarios y áreas industriales en reconversión.
Este criterio de localización de los proyectos, estándar en las evaluaciones para las concesiones de las ayudas por parte del MITECO, contribuye a evitar la concentración de inversiones solo en los grandes polos industriales y a maximizar el impacto social y económico de la transición energética.
5. Reducción de riesgos y atracción de capital privado
El marco permite que los Estados miembros establezcan fondos públicos o vehículos de inversión híbridos, que aporten financiación en forma de garantías, préstamos subordinados o coinversiones en capital. Estos instrumentos actúan como mecanismos de reparto de riesgo, especialmente relevantes en fases tempranas de proyectos con alta incertidumbre tecnológica o de mercado, donde el sector privado se muestra más reticente a participar. Al compartir parte del riesgo financiero, se mejora el perfil bancable de los proyectos, facilitando su cierre financiero y reduciendo el coste de
capital (WACC).
Además, el CISAF refuerza la previsibilidad normativa al establecer criterios objetivos, procedimientos simplificados y condiciones claras de elegibilidad, lo que permite una mayor anticipación y estructuración de operaciones por parte de inversores institucionales. Esta mayor seguridad jurídica, combinada con el apoyo público directo en casos justificados, contribuye a atraer capital privado a proyectos de alto impacto climático que, en ausencia de estas medidas, no serían rentables a corto plazo.
Este enfoque es esencial para movilizar inversión privada y acelerar la curva de aprendizaje, favoreciendo la reducción de costes y la maduración tecnológica.
La entrada en vigor del nuevo marco europeo CISAF debería obligar a España a movilizar rápidamente su arquitectura institucional para traducir sus disposiciones en regímenes de ayuda concretos, adaptados a las prioridades nacionales en materia de transición energética e industria limpia. El Gobierno, a través del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO) y en coordinación con organismos como el IDAE o el CDTI, deberá diseñar líneas de apoyo compatibles con el marco europeo, notificar los esquemas pertinentes a la Comisión Europea y lanzar convocatorias que impulsen proyectos estratégicos en hidrógeno renovable, energías limpias o tecnologías industriales clave. Paralelamente, será necesario adaptar mecanismos ya existentes, como los PERTE o los fondos Next Generation, para alinearlos con los principios de necesidad, proporcionalidad y efecto incentivador
exigidos por el CISAF.
Además, las comunidades autónomas jugarán un papel crucial en la implementación territorial del marco, especialmente en regiones con potencial renovable o en transición industrial. El éxito del CISAF dependerá también de la capacidad del Estado para movilizar capital privado, a través de fondos mixtos o instrumentos financieros como garantías o coinversiones que reduzcan el riesgo para los inversores. Por último, será imprescindible garantizar una gobernanza transparente y eficaz: el marco impone obligaciones de publicación de ayudas, seguimiento anual y control que requerirán de una coordinación técnica y administrativa sólida entre los distintos niveles de la administración pública y el sector empresarial.
¿Sabremos movernos rápido?
Escrito por Juan Zurbarán, colaborador del Clúster Andaluz del Hidrógeno. https://www.linkedin.com/in
Fuente: https://hidrogenoandalucia.org/wp-content/uploads/2025/08/CISAF.pdf
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España prepara el Real Decreto que transformará el transporte: más renovables, más hidrógeno y reglas claras
El Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico ha puesto sobre la mesa uno de los textos clave de esta legislatura en materia de energía y clima: el proyecto de Real Decreto de Fomento de los Combustibles Renovables, que acaba de entrar en fase de consulta pública.
Esta propuesta llega en un momento clave, tras la revisión de las directivas europeas sobre energías renovables y en plena carrera por cumplir los compromisos climáticos de 2030 y reconfigura el marco legal para la descarbonización del transporte, refuerza el papel de los combustibles renovables y coloca al hidrógeno verde en el epicentro de la transición energética.
El documento responde a varias necesidades urgentes:
- Trasponer las nuevas directivas europeas, en especial la Directiva (UE) 2023/2413, que eleva los objetivos de renovables en el transporte y refuerza los requisitos de sostenibilidad.
- Adaptar el marco español a los nuevos Reglamentos europeos ReFuelEU Aviation y FuelEU Maritime, que establecen obligaciones específicas para los sectores aéreo y marítimo.
- Incorporar los requisitos de certificación de los gases renovables y combustibles hipocarbónicos, incluidos los derivados del hidrógeno, en línea con la Directiva (UE) 2024/1788.
- Superar el marco legal actual, fragmentado y con objetivos ya desactualizados, para ofrecer seguridad jurídica, trazabilidad y mecanismos efectivos de cumplimiento.
En definitiva, se trata de dotar al sector energético de un marco normativo coherente, transparente y alineado con los estándares europeos, que impulse el uso de combustibles renovables, facilite la inversión en hidrógeno verde, así como de otras tecnologías y que brinde seguridad a los inversores.
La propuesta de Real Decreto es ambiciosa y compleja, con 41 artículos, distribuidos en 7 títulos, 12 capítulos y varios anexos. Aquí un resumen del contenido de la propuesta y sus objetivos asociados:
| Título/Capítulo | Contenido principal | Objetivos más relevantes |
| Preámbulo | Contexto, motivación y referencias legales | |
| Título I: Disposiciones Generales | Objeto, ámbito de aplicación, definiciones | |
| Título II: Objetivos de Energía Renovable en el Transporte | Fijación de cuotas obligatorias y subobjetivos sectoriales | Alcanzar un 29% de renovables en transporte o una reducción del 14,5% de GEI antes de 2030. Subobjetivo del 2,5% de combustibles renovables de origen no biológico (hidrógeno verde incluido) en el mix energético del transporte a 2030 |
| Capítulo I | Objetivo global de energía renovable o reducción de emisiones | Cumplir los compromisos de descarbonización en el sector transporte en línea con la DER III |
| Capítulo II | Subobjetivos específicos: biocarburantes avanzados, biogás, RFNBO, bioetanol avanzado | Garantizar contribuciones mínimas de cada tipo de combustible renovable, incluidos el hidrógeno y derivados |
| Capítulo III | Aplicación diferenciada por modos de transporte | Diferenciar la descarbonización de forma específica en el transporte por carretera, ferroviario, marítimo y aéreo |
| Título III: Créditos de Electricidad Renovable | Sistema de títulos para computar la electricidad renovable consumida en transporte | Incentivar el uso de electricidad renovable en la movilidad y facilitar su cómputo en los objetivos nacionales |
| Título IV: Verificación de la Sostenibilidad y Reducción de Emisiones | Requisitos de sostenibilidad, cálculo de reducción de GEI, verificación externa | Garantizar que los combustibles renovables e hidrógeno cumplen criterios de sostenibilidad y reducen emisiones |
| Título V: Garantías de Origen | Certificación y trazabilidad para gases renovables e hipocarbónicos | Asegurar la trazabilidad del hidrógeno renovable y otros combustibles en los mercados nacionales e internacionales |
| Título VI: Bases de Datos y Trazabilidad | Integración en la Base de Datos de la Unión y cadena de trazabilidad | Evitar el fraude y asegurar la información transparente de toda la cadena de valor, desde la producción hasta el consumo final |
| Título VII: Infracciones y Sanciones | Definición de incumplimientos y régimen sancionador | Prevenir el fraude, garantizar el cumplimiento y sancionar irregularidades en la cadena de suministro de combustibles renovables |
| Disposiciones Adicionales y Transitorias | Adaptación de normativa previa, entrada en vigor, aspectos técnicos complementarios | Actualizar y consolidar la normativa vigente, garantizando una transición normativa ordenada |
| Anexos | Detalles técnicos: materias primas, criterios de sostenibilidad, esquemas de cálculo | Proporcionar criterios técnicos precisos para la aplicación de los objetivos y requisitos del Real Decreto |
Detalle de los objetivos formulados en la propuesta:

En paralelo, la norma actualiza o deroga reglamentos anteriores, como el Real Decreto 1085/2015 sobre biocarburantes, para consolidar un único marco normativo robusto y adaptado a los desafíos actuales.
La transformación del transporte y el impulso al hidrógeno renovable no es solo una ambición europea: es una oportunidad real para Andalucía. Pero requiere anticipación, coordinación y participación activa.
El propio proceso de elaboración normativa subraya la importancia de la participación autonómica, la norma ha sido consultada con las comunidades a través de los órganos de la CNMC pero hasta el próximo 8 de septiembre se pueden presentar alegaciones de consulta pública y cualquier persona, empresa o entidad interesada puede remitir sus alegaciones. Andalucía, con su ecosistema de clústeres, universidades y empresas energéticas, tiene la oportunidad de influir en los detalles de la norma y garantizar que los proyectos regionales estén alineados y protegidos.
Más allá del enfoque nacional, Andalucía tiene mucho que decir (y que ganar) con este nuevo Real Decreto que incide directamente en los objetivos de la hoja de ruta andaluza. Los subobjetivos de hidrógeno renovable, tanto en el transporte como en usos intermedios en refinerías y procesos industriales, empujan al mercado creciente del hidrógeno donde Andalucía está bien posicionada para tomar ventaja competitiva.
Andalucía debe por tanto moverse rápido, acelerar y reforzar los sistemas de certificación y trazabilidad, sin esa validación, el hidrógeno andaluz no podrá acceder a los mercados europeos ni beneficiarse de los distintivos de “hidrógeno renovable certificado” que introduce la norma. Debe también aprovechar la alta penetración de renovables en el territorio para generar excedentes transformables en hidrógeno o en créditos de electricidad exportables posicionándose así como líder de la descarbonización en España.
Escrito por Juan Zurbarán, colaborador del Clúster Andaluz del Hidrógeno. https://www.linkedin.com/in
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Alemania y el Hidrógeno: Las Ocho Prioridades Críticas para Consolidar el Mercado
Alemania se encuentra en una fase decisiva para transformar su sistema energético, y el hidrógeno, junto a sus derivados, jugará un rol estructural en ese proceso. El Consejo Nacional del Hidrógeno (NWR) ha presentado ocho prioridades concretas para la nueva legislatura política, cuya implementación marcará la diferencia entre acelerar la transición o quedar rezagados en la competencia global.
El primer pilar es la integración efectiva del hidrógeno en la política industrial y climática, no como una solución puntual, sino como un eje transversal de transformación sectorial. Sin este alineamiento estratégico, el objetivo de alcanzar la neutralidad climática en 2045 quedará fuera de alcance, y la industria alemana corre el riesgo de perder posiciones clave en la economía global del hidrógeno.
Además, el NWR advierte que la fase inicial del despliegue debe gestionarse con pragmatismo. Restringir de forma prematura la flexibilidad tecnológica, por ejemplo, en torno al hidrógeno bajo en carbono, podría frenar la creación de mercado, encarecer la inversión y retrasar la adopción en aplicaciones industriales estratégicas.
Simplificar los procesos regulatorios y administrativos es otra condición imprescindible. Sin una drástica reducción de la burocracia, el desarrollo de la cadena de valor será fragmentado e ineficiente, desincentivando el capital privado y erosionando la competitividad frente a otros polos de hidrógeno como Estados Unidos o Asia.
La infraestructura es otro cuello de botella crítico. Alemania necesita expandir de forma sincronizada las capacidades de transporte, almacenamiento e importación. Retrasos en este frente comprometerían no solo el abastecimiento interno, sino también la posición del país como hub europeo de hidrógeno.
En paralelo, es esencial consolidar mercados líquidos, transparentes y con señales de precio estables. Mecanismos como las cuotas de hidrógeno verde o los acuerdos a largo plazo son indispensables para generar certidumbre y atraer inversiones de alto volumen.
El acceso a financiamiento sostenible representa otro reto clave. Sin instrumentos de mitigación de riesgos, seguros de inversión y políticas de apoyo robustas, la captación de capital privado será insuficiente, ralentizando el despliegue tecnológico y elevando los costos.
El NWR también subraya la necesidad de impulsar clústeres regionales de hidrógeno, que integren generación, demanda e infraestructura en áreas industriales específicas. Ignorar esta dimensión territorial debilitaría el impacto económico y social de la transición, limitando la creación de empleo y valor añadido local.
Finalmente, dada la inevitable dependencia de importaciones de hidrógeno, las alianzas internacionales deben convertirse en un pilar estratégico. Fallar en este punto comprometería tanto la seguridad de suministro como la competitividad en el emergente mercado global del hidrógeno.
Las 8 medidas del NWR no son propuestas aisladas, sino que operan como palancas concretas sobre los pilares de la Estrategia Nacional (NWS), acelerando su implementación y reduciendo riesgos críticos. No ejecutarlas comprometería los plazos, la competitividad y la seguridad energética de Alemania… pero ¿tienen sentido que se adopten estas medidas en España?
Lo cierto es que España y Alemania parten de situaciones muy distintas. Mientras Alemania lidia con la necesidad de importar grandes volúmenes de hidrógeno por su limitada capacidad de generación renovable, España se encuentra en una posición singularmente favorable.
Por tanto, aunque las medidas propuestas por Alemania son interesantes y en su mayoría aplicables, no deben asumirse de forma automática. España necesita un plan alineado con sus propias fortalezas.
Por ejemplo, la integración del hidrógeno en la política industrial y climática es fundamental, pero en el caso español, esa integración debe contemplar no solo el autoconsumo o el uso en sectores locales, sino el objetivo de posicionar al país como proveedor estratégico de hidrógeno renovable sea para la exportación hacia el resto de Europa o bien para atraer industria por los bajos costes.
En cuanto al pragmatismo tecnológico que plantea Alemania, basado en permitir el uso inicial de hidrógeno bajo en carbono, en España la situación es diferente. Aquí, con el potencial renovable disponible, el hidrógeno verde puede y debe ser el eje principal de desarrollo. Apostar de forma significativa por otras formas de hidrógeno podría suponer desviar recursos y comprometer la ventaja competitiva española en el mercado europeo.
Sí existe plena coincidencia en la necesidad de simplificar los trámites administrativos y reducir la burocracia, que en España sigue siendo un lastre para el avance de proyectos energéticos, incluidos los del hidrógeno. Tal como se reflejó en el primer Informe del Clima Empresarial en Andalucía que sacamos en enero de 2025.
El desarrollo acelerado de infraestructuras es otro punto crítico. España necesita garantizar los corredores de transporte y exportación, como el H2Med, y adaptar los principales puertos a la logística del hidrógeno, si quiere materializar su papel como proveedor hacia el norte de Europa, esto incluye firmar alianzas con Francia como intermediario.
Por supuesto, sin señales claras de mercado, marcos de financiación robustos y mecanismos de mitigación de riesgos, será difícil atraer las inversiones que este sector requiere. En este sentido, las lecciones alemanas son perfectamente aplicables.
Además, el concepto de crear clústeres regionales de hidrógeno con una integración completa de la cadena de valor es especialmente interesante para el caso español. Regiones como Andalucía, Aragón, Castilla-La Mancha o el País Vasco ya se están posicionando como nodos clave en este ámbito y deben contar con el apoyo institucional y la coordinación necesaria para consolidar sus proyectos. En este sentido y para atraer nueva industria, desde la Península se deberían identificar áreas donde posibles grandes consumidores de h2 podrían instalar nuevas fábricas, definir paquetes de medidas que atraigan la inversión y allanar el camino a estos proyectos donde se generarían nuevos puestos de trabajo. Esto permitiría diseñar un plan de industrialización acorde a las necesidades del país.
Por último, pero no menos importante, la dimensión internacional. España tiene la oportunidad de convertirse en un actor central dentro de las alianzas energéticas europeas y mediterráneas. La cooperación con Francia, Portugal y los países del Norte de África será determinante para garantizar la viabilidad técnica, económica y geopolítica de su estrategia del hidrógeno.
En definitiva, España no debe copiar mecánicamente la hoja de ruta alemana. Debe inspirarse en lo que funciona, pero construir un modelo propio, coherente con su potencial de generación renovable, su rol exportador y su ventaja geográfica.
Escrito por Juan Zurbarán, colaborador del Clúster Andaluz del Hidrógeno. https://www.linkedin.com/in
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DE Alemania: all-in al hidrógeno o nos quedamos sin nada
Alemania publicó el pasado marzo una nueva declaración de su Consejo Nacional del Hidrógeno (NWR), titulada “La siguiente fase del despliegue del hidrógeno: avanzar con decisión”, en la que lanza una advertencia rotunda: o Europa acelera decididamente su apuesta por el hidrógeno, o corre el riesgo de quedarse a medio camino en su transición energética. En un ejercicio de autocrítica, Alemania reconoce los cuellos de botella que aún frenan el desarrollo de una economía del hidrógeno: lentitud regulatoria, costes elevados, incertidumbre sobre la demanda y una infraestructura que avanza más despacio de lo necesario.
El NWR, órgano consultivo independiente creado por el Gobierno alemán, tiene como misión asesorar al Comité de Secretarios de Estado para el Hidrógeno, responsable de supervisar e implementar la estrategia nacional del hidrógeno. Con este documento, el consejo lanza una señal de alarma al ejecutivo alemán sobre la situación actual y la urgencia de actuar.
La nueva publicación del NWR no se limita al diagnóstico: propone medidas concretas para corregir el rumbo. Entre ellas, destacan:
– Aprobación de la Ley de Aceleración del Hidrógeno. Esta norma, propuesta por el anterior ejecutivo, busca agilizar la concesión de permisos para proyectos de hidrógeno. Su tramitación sigue pendiente, aunque cuenta ahora con un impulso favorable: la nueva ministra de Economía y Energía, Katherina Reiche, proviene del sector energético y formaba parte del propio Consejo Nacional del Hidrógeno antes de su nombramiento.
– Simplificación del sistema de certificación, tanto para el hidrógeno renovable como para el de bajo en carbono. El NWR aboga por un sistema único europeo, compatible a nivel internacional, y por flexibilizar los criterios técnicos de forma realista, sin renunciar a la sostenibilidad.
– Desarrollo de infraestructuras de transporte, almacenamiento y distribución. El informe respalda el avance de la red troncal del hidrógeno y plantea el desarrollo de planes regionales piloto de distribución 100 % H₂ en clústeres industriales o logísticos. También subraya la importancia del almacenamiento a gran escala para equilibrar oferta y demanda, respaldar la seguridad del sistema eléctrico (por ejemplo, mediante centrales H₂-ready) y fortalecer la resiliencia energética nacional.
– Impulso a la demanda industrial y en movilidad, con mecanismos como contratos por diferencia, cuotas obligatorias o incentivos directos.
– Apoyo a clústeres regionales y formación de talento especializado, con el objetivo de crear un ecosistema completo y sostenible.
El comunicado reconoce que Alemania ha hecho mucho, pero que aún no es suficiente. Como ejemplo de avance, en diciembre de 2024 se reformó la 4ª Ordenanza para la aplicación de la Ley Federal de Control de Inmisiones (4. BImSchV). Desde entonces, los electrolizadores de menos de 5 MW ya no requieren permiso conforme a esta ley, sino solo una licencia de construcción según la normativa urbanística. Esta reforma, aunque positiva, no ha sido suficiente para desbloquear completamente la ejecución de proyectos, ya que persisten otros cuellos de botella en los procesos administrativos y financieros.
El manifiesto también deja claro que ningún país podrá construir una economía del hidrógeno en solitario. La cooperación internacional —en regulación, infraestructura, comercio y conocimiento— es vista como una condición indispensable.
Esta reflexión germana podría aplicarse casi punto por punto a España, donde muchos de estos obstáculos son igualmente conocidos y persistentes. Hoy más que nunca, necesitamos una gobernanza clara y cohesionada, que coordine esfuerzos a nivel nacional e internacional, y que facilite el paso del potencial a la realidad. Hace falta un auténtico director de proyecto: alguien que analice las fortalezas y debilidades de cada actor, que identifique riesgos y oportunidades, y que orqueste a todos los jugadores para que esta gran empresa europea —la del hidrógeno— llegue a buen puerto.
Escrito por Juan Zurbarán, colaborador del Clúster Andaluz del Hidrógeno. https://www.linkedin.com/in
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España adjudica el 19 % de su objetivo de hidrógeno verde: los clústeres definitivos alcanzan 2.292 MW y producirán 269.000 toneladas anuales
La resolución definitiva publicada por el Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE) el pasado 12 de junio marca un antes y un después en la transición en la consolidación del hidrógeno como elemento de cambio en la transición energética.
Con la confirmación oficial de los siete grandes clústeres de hidrógeno renovable seleccionados en la primera convocatoria del programa de incentivos, España adjudica ya el 19,1 % del objetivo nacional de capacidad de electrólisis marcado en el Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC) 2023-2030, que contempla alcanzar 12 GW instalados en 2030.
En total, se han concedido 1.223 millones de euros a proyectos distribuidos entre Aragón, Andalucía, Castilla y León, Galicia y Cataluña, con una potencia conjunta de 2.292,8 megavatios (MW) y una producción esperada de 269.142 toneladas anuales de hidrógeno renovable.
De los 16 proyectos presentados, 12 proyectos presentaron alegaciones. El proyecto COMPOSTILLA GREEN consiguió un aumento en la subvención de algo más de 2,51 mill. de euros al presentar un escrito de alegación aportando justificación de la potencia de electrólisis, que, aunque no cambió la puntuación total final, sí que cambió la base de cálculo de las ayudas. Mientras tanto otros 5 proyectos obtuvieron modificaciones en su puntuación final, de los cuales 4 proyectos no vieron modificadas sus cuantías de las ayudas y tan solo el proyecto T-HYNET consiguió un amento en la subvención de 6 mill. de euros al aumentar en 0,8 puntos en el criterio 2.1.1. Grado de avance en la obtención de permisos y también al revisarse la potencia de electrólisis.
No obstante, el IDEA confirmó íntegramente la selección inicial de proyectos subvencionados de la resolución provisional por lo que no se incorporaron nuevos proyectos a la resolución definitiva.
Desde Andalucía solo el proyecto ONUBA obtuvo casi 304 mill. de ayudas mientras que los otros tres proyectos andaluces no pasaron los criterios del programa después de la fase de alegaciones, en concreto:
– CHALLENGE 2.0: No se modificó ninguna puntuación tras la alegación.
– ROCIO H2: Obtuvo un aumento de puntuación de 0,5 puntos en el criterio 3.1.1 Generación de empleo directo.
– COLON: Que no presentó alegación alguna.

La resolución definitiva ha mostrado datos técnicos de los proyectos seleccionados, en concreto, las capacidades de los siete proyectos aceptados suman un total de 2.292,8 MW, lo que supone un 19,1 % del objetivo de 12.000 MW fijado en el PNIEC. En cuanto a producción, las 269.000 toneladas de hidrógeno verde cubren cerca de un 18 % de las necesidades industriales estimadas para 2030, incluyendo usos en refino, química y movilidad pesada.
España cuenta actualmente con menos de 100 MW instalados, por lo que este despliegue multiplica por más de 20 la capacidad nacional operativa actual.

El impacto económico-social de estos proyectos seleccionados se traduce en la movilización de una inversión total de 5.821 millones de euros, lo que supondrá la generación de 8.012 empleos directos y un estimado de 9.615 empleos indirectos – basados en un ratio conservador de 1,2 empleos indirectos por cada directo, en línea con los multiplicadores sectoriales del INE y organismos como IRENA o CEPAL.
Estos empleos abarcan tanto el personal técnico y operativo de los centros de producción, como los servicios auxiliares: obra civil, transporte, fabricación de componentes, ingeniería, digitalización, mantenimiento, formación, y servicios ambientales. Buena parte de estos puestos se desarrollan en zonas de transición justa y combinan la incorporación de nuevos perfiles con la adaptación de trabajadores existentes del sector energético convencional.
Distribución de los puestos de trabajo por comunidad autónoma:
| Comunidad Autónoma | Empleos directos | Empleos indirectos (estimado) |
| Andalucía | 3.744 | 4.493 |
| Castilla y León | 1.668 | 2.002 |
| Galicia | 1.170 | 1.404 |
| Cataluña | 935 | 1.122 |
| Aragón | 495 | 594 |
| TOTAL | 8.012 | 9.615 |
Otro aspecto que ha salido a la luz con la resolución definitiva, es la aparición del indicador la inclusión de medidas específicas para reducir brechas de género en los equipos del proyecto. Aunque la convocatoria no fijaba cuotas obligatorias en este sentido, la resolución definitiva sí ha visualizado este aspecto, en línea con los compromisos de la Agenda 2030. En concreto estas acciones contribuyen al cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible:
– ODS 5: Igualdad de género.
– ODS 8: Trabajo decente y crecimiento económico.
– ODS 10: Reducción de desigualdades.
De esta forma se afirma que implantación del hidrógeno verde no solo representa una oportunidad industrial, sino también un reto de cohesión social y de equidad de género.
Con esta adjudicación, España se sitúa a la vanguardia europea del hidrógeno renovable. El desafío ahora será ejecutar estos proyectos dentro de los 36 meses establecidos, superar las barreras tecnológicas y logísticas, y garantizar que los beneficios económicos, ambientales y sociales llegan al conjunto del territorio.
Escrito por Juan Zurbarán, colaborador del Clúster Andaluz del Hidrógeno. https://www.linkedin.com/in
Fuentes consultadas:
- IDAE – Resolución definitiva Clústeres H₂ (2025)
- PNIEC 2023-2030 (MITECO)
- IRENA: Geopolitics of Hydrogen (2022)
- Hydrogen Council: Hydrogen Insights (2023)
- INE: Multiplicadores Input-Output de la economía española
- CEPAL: Empleo verde y transición energética en América Latina y Europa (2020)

El Colegio Oficial de Ingenieros Industriales de Andalucía Oriental y la Asociación Andaluza del Hidrógeno firman un acuerdo de colaboración para impulsar las tecnologías del hidrógeno
El Colegio Oficial de Ingenieros Industriales de Andalucía Oriental (COIIAOR), corporación de derecho público con personalidad jurídica propia dedicada a la organización y defensa de la profesión de Ingeniería Industrial, y la Asociación Andaluza del Hidrógeno, han suscrito un acuerdo de colaboración estratégico para promover el desarrollo y la innovación en tecnologías basadas en el hidrógeno.
El acuerdo fue firmado por Manuel Medina Texeira, Decano del Colegio Oficial de Ingenieros Industriales de Andalucía Oriental, y Francisco Montalbán Gómez, Presidente de la Asociación Andaluza del Hidrógeno. Esta alianza busca unir esfuerzos para impulsar proyectos comunes que favorezcan el avance tecnológico y la sostenibilidad en la región.
Entre los principales objetivos de esta colaboración destacan:
- Difundir y promover actividades que incrementen el conocimiento público sobre las tecnologías del hidrógeno, sus aplicaciones y los beneficios energéticos y medioambientales asociados.
- Apoyar la investigación, desarrollo e innovación en el uso industrial del hidrógeno, así como en sus múltiples aplicaciones.
- Fomentar la colaboración público-privada para el desarrollo de proyectos que potencien las tecnologías del hidrógeno, beneficiando a ambas entidades y al entorno industrial de Andalucía.
El Colegio Oficial de Ingenieros Industriales de Andalucía Oriental, además de ser un órgano consultivo de la administración en su ámbito territorial, se rige por los Estatutos y Código Deontológico que regulan la profesión, y tiene como misión principal liderar y acompañar a sus colegiados a lo largo de su vida profesional, potenciando su desarrollo en el entorno tecnológico y profesional.
Este acuerdo representa un paso significativo hacia la innovación y el liderazgo tecnológico en Andalucía, alineándose con la visión del Colegio de potenciar el desarrollo profesional de sus miembros y apoyar soluciones tecnológicas de vanguardia.
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Cultura de seguridad en el despliegue del hidrógeno: una prioridad compartida para Alemania y España.
En un momento clave para la transición energética europea, el desarrollo del hidrógeno como vector energético sostenible avanza con paso firme en países como Alemania y España. Ambos comparten objetivos ambiciosos de descarbonización, expansión de energías renovables y liderazgo tecnológico en la producción y uso de hidrógeno verde. Sin embargo, el éxito de esta transformación no puede medirse únicamente en capacidad instalada o kilómetros de red construidos. La cultura de seguridad debe ocupar un lugar central en la estrategia.
Esta es una de las principales conclusiones de la reciente declaración del Consejo Nacional Alemán del Hidrógeno (Nationaler Wasserstoffrat, NWR), publicada el 13 de marzo de 2025. El documento pone de relieve la necesidad de consolidar una cultura de seguridad transversal y robusta en todos los niveles del ecosistema del hidrógeno: producción, almacenamiento, transporte, distribución y consumo.
La incorporación de nuevos actores al ecosistema del hidrógeno —como startups, operadores logísticos o pequeñas ingenierías— exige una base común de formación, protocolos y aprendizaje continuo sobre seguridad.
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Alemania: el marco estratégico exige acompañamiento técnico y humano.
La Estrategia Nacional Alemana para el Hidrógeno (NWS 2023) establece un plan integral que incluye metas como la duplicación de la capacidad nacional de electrólisis hasta los 10 GW en 2030, el despliegue de una red troncal de 9.040 km de infraestructura específica (40% de la cual de nueva construcción) y la consolidación de Alemania como mercado y exportador líder de tecnologías H₂. Sin embargo, en palabras del propio NWR, la complejidad del sector exige una arquitectura paralela de seguridad que se articule en la formación, la normalización y la gestión de riesgos reales y percibidos. Esto implica desarrollar estándares técnicos, marcos regulatorios claros y programas de capacitación continua, especialmente dirigidos a nuevos actores con menor experiencia previa en la manipulación de hidrógeno.
Entre las medidas recomendadas por los alemanes se incluye la creación de una base de datos nacional de incidentes y buenas prácticas, inspirada en la plataforma estadounidense HyRAM+, así como el impulso de redes de intercambio entre industria, ciencia y administración pública a nivel nacional.
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España: un escenario similar con margen para la anticipación.
España ha asumido un papel estratégico en la arquitectura energética europea, gracias a su capacidad renovable, sus planes nacionales de hidrógeno con el objetivo de 12GW de capacidad de electrólisis instalada y su implicación en proyectos como H2Med, que conectará la Península con el norte industrial del continente.
No obstante, al igual que Alemania, España afronta el desafío de garantizar que el despliegue del hidrógeno no quede limitado por la falta de recursos normativos, técnicos y humanos en materia de seguridad. Actualmente, no existe una estructura institucional específica dedicada a la gestión integrada de la seguridad del hidrógeno, ni programas de formación a gran escala homologados con los socios europeos.
Esto abre una oportunidad clara para avanzar de forma proactiva en el diseño de mecanismos institucionales, consorcios público-privados y programas internacionales de cooperación.
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Propuesta institucional de cooperación bilateral.
El contexto político y tecnológico invita a fortalecer la colaboración estructurada entre Alemania y España, dos países llamados a desempeñar roles complementarios en la economía del hidrógeno, los germanos como importadores y los ibéricos como exportadores. Las siguientes líneas de acción podrían formar parte de una agenda bilateral específica:
- Establecimiento de un marco común de formación y certificación, respaldado por centros tecnológicos y universidades de ambos países, con enfoque en operadores industriales, gestores públicos y cuerpos de protección civil. En este sentido, desde el Clúster Andaluz del Hidrógeno estamos colaborando con las Universidades para definir un plan de formación específico para el hidrógeno que cubra las necesidades del sector.
- Desarrollo de una base de datos europea compartida sobre riesgos e incidentes relacionados con hidrógeno, que permita una respuesta informada y la mejora continua de estándares.
- Lanzamiento de proyectos piloto conjuntos que integren producción, almacenamiento y uso del hidrógeno, bajo criterios de seguridad y sostenibilidad, en territorios como Andalucía y Baja Sajonia.
- Harmonización técnica y regulatoria, contribuyendo a los trabajos normativos de la UE en cuanto a materiales, protocolos de emergencia, tecnologías de detección, etc.
- Participación conjunta en foros y mecanismos europeos, impulsando criterios de seguridad previamente acordado entre sendos países.
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Conclusión: la seguridad como base de una economía del hidrógeno sostenible.
El impulso al hidrógeno debe ir acompañado de una arquitectura institucional sólida que garantice su uso seguro, socialmente aceptado y técnicamente controlado. Esto no solo es imprescindible para reducir riesgos, sino también para generar confianza entre la ciudadanía y facilitar la atracción de inversiones.
Alemania parece haber tomado la iniciativa con un enfoque claro y estratégico. España cuenta con el potencial y los recursos para alinearse y convertirse en un socio clave en la construcción de una cultura europea del hidrógeno basada en la excelencia técnica y la responsabilidad institucional, y aumentar a su vez el rol de líder en la transformación energética dentro de Europa.
Una alianza hispano-alemana en materia de seguridad no solo es conveniente: es necesaria para que el hidrógeno sea una solución real y segura.
Escrito por Juan Zurbarán, colaborador del Clúster Andaluz del Hidrógeno. https://www.linkedin.com/in/j-zurbaran/
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